Píldoras para el plan de empresa (II): balance y cuenta de resultados

En la parte económico-financiera de un plan de empresa se utilizan como mínimo tres hojas numéricas: una cuenta de resultados, un balance y una cuenta de tesorería. Cada una de estas plantillas recoge diferentes datos, por eso es necesario cumplimentarlas todas. Son complementarias y entre las tres nos aportan información muy importante para la puesta en marcha de nuestra empresa y para hacer un seguimiento de si se están cumpliendo nuestras expectativas. Esto último nos permitirá, cuando ya estemos en funcionamiento, analizar cómo vamos y si tenemos que reaccionar y tomar alguna medida.

¿Cuáles son las diferencias entre esas tres hojas? ¿Para qué sirve cada una? Hoy vamos a analizar el balance y la cuenta de resultados.

La cuenta de resultados es la hoja más sencilla de entender para quienes no tienen conocimientos financieros. Es lo más parecido a una cuenta de la vieja que podamos hacer sobre la marcha o futura marcha de nuestro negocio: una resta de nuestros ingresos menos nuestros gastos.

Cuenta de resultados o de pérdidas y ganancias:

INGRESOS – GASTOS = BENEFICIO/PÉRDIDA

 

Como digo, es bastante sencilla de elaborar, pero hay que saber algunas cosas básicas para no cometer errores en el cálculo correcto. La primera es la que explicamos en el anterior post: las inversiones no van en la cuenta de resultados, sino en el balance. En la cuenta de resultados sólo se incluyen los gastos. Otras cosas que hay que saber para elaborar correctamente la cuenta de resultados las iremos viendo en esta serie de posts.

 

El balance es un concepto que en principio cuesta un poco más entender a los profanos en finanzas. Refleja, en el momento inicial en el que se va a poner en marcha la empresa, la inversión que se necesita y las fuentes de financiación de que disponemos para realizarla. Lógicamente, si la inversión que necesitamos para arrancar es de 100.000 euros, habremos de disponer de 100.000 euros para poder poner en marcha la empresa, ya sea con dinero propio, ajeno o una mezcla de ambos.

 

Balance inicial:

 

INVERSIÓN = FINANCIACIÓN

 

Igualmente, cuando la empresa ya existe, dispone de unos bienes y derechos que tendrá que financiar también con distintas fuentes: sus propios ingresos, préstamos, … Esta cuenta también tiene que esta equilibrada.

 

Balance:

 

ACTIVO = PASIVO

 

Lo principal para entender la mecánica del balance y poder abordar su elaboración es tomar conciencia de que refleja una misma cosa, la situación patrimonial de la empresa, desde dos puntos de vista opuestos: lo que se tiene o tendrá (activo, inversión) y con qué se ha pagado o se pagará (pasivo, financiación). Sería como mirar una moneda de 1 euro por la cara y por la cruz: por ambos lados vale lo mismo, porque es una misma cosa. Por eso activo y pasivo siempre han de ser iguales en el balance. Si no lo son, no significa que la empresa vaya mejor o peor, sólo es que el balance está mal hecho.

 

Por hoy es suficiente. Poco a poco. ¡Buena semana!

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