Fuentes de financiación alternativa para pymes y emprendedores (II)

Continuamos esta semana con las fuentes de financiación alternativa para pymes. En este caso las cuantías a solicitar a nuestros inversores no tienen que ser tan altas como en las fuentes de la semana pasada, aunque en algunas también pueden llegar a ser cuantiosas, como en las sociedades o fondos de capital riesgo. El perfil común de las tres vías de esta semana consiste en que invierten en operaciones de alto riesgo susceptibles de generar beneficios muy altos en relación con la inversión. Vamos allá:

  • Los business angels y sociedades de capital riesgo (estas últimas en inglés se diferencian entre venture capital o private equity en función de la fase y las cantidades que inviertan, lo digo por si lo leéis por ahí). En un principio no iba a hablar de esta vía de financiación porque es muy específica y ya conocida en su ámbito, pero después me ha parecido que los contenidos quedarían cojos sin ella.

Explico el mecanismo con el que operan estos inversores para los que no lo conocen. Lo que hacen es aportar capital a empresas adquiriendo acciones, es decir, haciéndose socios. Invierten exclusivamente en proyectos al menos mínimamente testados y muy escalables. Testado significa que no invierten en meras ideas y proyecciones económicas (un powerpoint), sino que hemos tenido ya que vender algo, es decir, demostrar que nuestro producto o servicio despierta interés. Escalable significa que el proyecto es susceptible de generar una curva de ingresos que crece a toda velocidad mientras que la curva de gastos crece mucho más moderadamente. ¿Por qué escogen estos proyectos? Porque la inversión no la hacen con vocación de continuidad en la empresa, para percibir unos dividendos que les reporten unos ingresos adicionales anualmente, como haría mi abuela. Lo que quieren es que las acciones que adquirieron multipliquen su valor para luego revenderlas, saliendo de la sociedad con unas fuertes plusvalías. Para conseguir esto, si el proyecto va funcionando bien, a menudo son necesarias varias rondas de inversión en las que los mismos inversores o bien otros nuevos inyectan cada vez mayores cantidades de dinero.

Este tipo de inversiones son de alto riesgo, y los inversores suelen perder dinero en la gran mayoría. Por eso necesitan que las que funcionan, entre un 10-20% de todas aquellas en las que invierten, sean muy rentables, cubriendo así las pérdidas de las otras y generando además beneficios.

Las ventajas para el emprendedor son muchas: que no es necesario ningún aval; que no hay ninguna otra figura de financiación que aporte cifras tan altas de dinero en un proyecto que está en sus fases iniciales y/o cuyo éxito es muy incierto; que los inversores suelen tener un gran conocimiento del sector en el que invierten y unos magníficos contactos que ayudan a que el proyecto prospere.

La desventaja es que la financiación no es un préstamo que puedas devolver y olvidarte del inversor, sino que supone la entrada de otras personas en nuestra empresa y, por lo tanto, una pérdida de la capacidad de decisión. El inversor pedirá un determinado porcentaje de participación en el capital, que dependerá en cuánto se valore la empresa antes de su entrada. Hay que tener muy claro cuánto porcentaje estamos dispuestos a ceder, y no sólo con el primer inversor, sino en las siguientes rondas, en las que, si todo va bien, cada vez entra más dinero. También hay que tener claro que el inversor sólo entrará en nuestro proyecto si nosotros estamos comprometidos al 200% con nuestro proyecto. Esto significa que nos pedirá que ya hayamos invertido nuestros ahorros en él y que hayamos dejado nuestro trabajo para vincularnos al proyecto. También pedirá que haya un buen equipo gestor, no invierten en proyectos unipersonales. Por último, hay que ver qué cláusulas de penalización o vinculación estamos dispuestos a firmar.

A menudo he escuchado a emprendedores quejarse de que es injusto que estos inversores se queden con una gran parte de nuestra empresa, llegando muchas veces a tener la mayoría del capital y, por tanto, el control, e imponiendo cláusulas que a veces suenan duras. Mi respuesta es que eres tú el que tiene que escoger entre dos opciones:

–  No montar la empresa (porque no tienes dinero) o bien montar una pyme o micropyme, que seguramente será lo que puedas hacer con tus propios recursos. Con esto podrás lograr un medio de vida para ti y puede que para algunas otras personas, y tendrás el total control sobre tu proyecto, lo que es una opción muy legítima.

– Ceder parte de la empresa (a veces mucha parte) para conseguir una fuerte inyección de dinero que pueda llegar a convertir tu proyecto en algo muy rentable y hacerte rico. Es decir, tener un 20% de 10.000.000€ obviamente puede ser más que tener un 100% de 30.000€.

La decisión es sólo vuestra.

Si queréis manejaros entre este tipo de inversores es necesario conocer ciertos conceptos, como las que ya he mencionado de escalable o rondas de inversión, y otras como salidas o exits, es decir, opciones y ventajas para el inversor cuando quiera salir de la empresa vendiendo su participación; dilución, o pérdida de capacidad decisión del emprendedor cuando entran socios inversores no sólo en una, sino en futuras rondas de inversión. Aunque tiene cosas criticables, creo que el programa Tu Oportunidad de TVE es bastante ilustrativo de cómo piensan estos inversores y que por las preguntas que les hacen a los emprendedores se pueden entender mejor todos estos conceptos. En el blog de Javier Megías también tenéis una estupenda explicación.

Aquí tenéis un directorio de redes de business angels en España y aquí otro de distintos inversores que siguen este patrón de compro para revender por lo más posible. Además, aquí una explicación de las diferencias entre los distintos tipos de inversionistas, aunque luego en la realidad se solapan sus ámbitos de acción. El viernes pasado el Gobierno anunció una nueva regulación de las entidades de capital riesgo, incluyendo unas nuevas SCR para pymes. Habrá que esperar a ver en qué consiste.

  • Las family offices. Son empresas que gestionan el patrimonio de familias adineradas. Ya sea por la escasa rentabilidad de otras inversiones o por su incertidumbre o simplemente para buscar nuevos caminos para la inversión, últimamente se están dedicando más a invertir en proyectos de emprendimiento, de la misma manera que lo haría un business angel o una entidad de capital riesgo. A algunas de ellas se les achaca que les faltan la experiencia y los contactos que tienen aquellos y que tanto aportan a los emprendedores novatos. También se escuchan quejas de su férrea supervisión, que se dice puede llegar a entorpecer la marcha del proyecto.
  • Los préstamos participativos. Pueden ser aptos para emprendedores, para proyectos de expansión de empresas existentes o incluso para proyectos de reflotamiento de empresas en situación delicada. La principal ventaja de estos préstamos es que se conceden sin avales, en función de la viabilidad económica del proyecto que se financia. Por eso, en la actual coyuntura de endurecimiento de las condiciones para obtener financiación está aumentando su popularidad. Además, son préstamos, por lo que no suponen la entrada de personas extrañas a la empresa y no nos hacen perder capacidad de decisión.

Se trata de préstamos en los que el interés a abonar se vincula a la marcha de la empresa. Es decir, si no hay beneficio o no se cumplen ciertos parámetros financieros (cifra de ventas, EBITDA, …), no se paga interés, lo que es muy atractivo para el prestatario. En ocasiones hay una parte de intereses que se abona pase lo que pase y otra que se abona sólo si hay beneficios. Este mecanismo de funcionamiento puede suponer una desventaja si la empresa va bien, ya que en este caso el coste total de los intereses puede ser mayor que el de un préstamo normal.

En caso de insolvencia, el prestamista es el penúltimo en cobrar, sólo por delante de los socios (deuda subordinada). Por todas estas características los préstamos participativos son operaciones de riesgo y las conceden sobre todo entidades públicas o participadas. También por este alto riesgo se exige la cofinanciación de los promotores del proyecto o/y de otros inversores. Es decir, que a través de estos préstamos no se puede financiar el total de ninguna operación, sino, a menudo, sólo el 50%. Se conceden a entidades con forma de sociedad (no a autónomos) y se valora mucho a la hora de estudiarlos el perfil del equipo promotor y su vinculación como gestores al proyecto. Los proyectos financiados suelen tener un componente innovador o enfocarse a sectores o acciones determinadas (internacionalizacion, medioambiente, biotecnología,…) y tener unas proyecciones económicas que reflejen un alto potencial de crecimiento.

El préstamo participativo computa en ciertos supuestos como fondos propios, lo que refuerza el aspecto de solvencia de la empresa. Precisamente por computar como patrimonio de la empresa, si se quiere amortizar anticipadamente es obligado hacer una ampliación de capital, es decir, los socios existentes u otros nuevos han de aportar más capital para no perjudicar a los acreedores. Es frecuente que además se imponga una comisión o penalización por la cancelación anticipada. Sin embargo, y continuando con las ventajas, los intereses que se abonan sí son deducibles fiscalmente, al contrario que las aportación de capital para suscribir acciones que hacen los business angels y las sociedades de capital riesgo.

La entidad más popular hoy día para solicitar estos préstamos es ENISA (Empresa Nacional de Innovación, estatal). Tiene varias líneas: jóvenes emprendedores y emprendedores, para fases iniciales; competitividad para proyectos de expansión de empresas ya existentes; y otras específicas para acceder al MAB y al MARF y para fusiones y adquisiciones. En teoría, los proyectos tienen que ser innovadores, pero la realidad es que no suele haber tanto proyecto innovador, por lo que a menudo queda algo de presupuesto para otro tipo de proyectos.

El mecanismo para la solicitud es presentar un proyecto en una plantilla que está en su web. Ellos lo examinan y, cuando se liberan los fondos (el año pasado fue en septiembre), conceden los préstamos a los mejores proyectos. Esto significa que si necesitamos el dinero para mayo mejor nos olvidamos de ENISA. Se oyen rumores de que los intereses para este año serán peores que para 2013.

Otras entidades que conceden préstamos participativos (algunas también funcionan como entidades de capital riesgo):

– Estatal: Cofides (Compañía Estatal de Financiación del Desarrollo, SA). Para internacionalización.

–  Axis Participaciones Empresariales, del ICO, ámbito nacional.

–  Caixa Capital Risc. De Caixa Bank, invierten como sociedad de garantía recíproca pero también con préstamos participativos.

– País Vasco: Luzaro

– Asturias: SRP (Sociedad Regional de Promoción del Principado de Asturias)

– Cataluña: ICF (Institut Català de Finances). Conceden préstamos cofinanciando proyectos que tengan apoyo de business angels.

Esta serie acaba la próxima semana con las fórmulas para financiar las cantidades más bajitas. ¡Hasta entonces!

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