Fuentes de financiación alternativa para pymes y emprendedores (III)

Esta semana cierro la serie sobre financiación no bancaria con las fuentes a las que pueden acceder los proyectos que necesitan sumas menos importantes de dinero (aunque a través de crowdfunding se han llegado a recaudar cifras millonarias en otros países). Aunque sean de menor importe no son menos interesantes, en mi opinión, sobre todo porque permiten acceder también a financiación a corto plazo que muchas de las vías que expliqué en los posts anteriores no abarcan.

Estas son las que he considerado:

  • El crowdlending (que no crowdfunding). El crowdfunding puede ser un estupendo recurso de financiación. Sin embargo, tiene el problema de que el inversor no obtiene dinero por su aportación, sino otro tipo de recompensa. Esto hace que sólo sea atractivo para determinados tipos de inversores o de proyectos, como los culturales, los de contenido social o los videojuegos. Es decir, le falta un verdadero carácter empresarial, de hecho a menudo a los “inversores” se les denomina mecenas, salvo en el equity crowdfunding, limitado hasta ahora por nuestra legislación. No explico más acerca del crowdfunding porque creo que es suficientemente conocido y porque hay quien ya lo explica muy bien. Para ver los tipos de crowdfunding, pincha aquí. Para listado de plataformas, pincha aquí.

Por el contrario, el crowdlending consiste en que multitud de personas hacen pequeños préstamos a pymes o emprendedores (también a particulares, pero esto no nos interesa a los efectos de este blog). Y lo que obtienen a cambio del dinero que han prestado es más dinero en forma de intereses. Todo se gestiona a través de plataformas web. Se trata de una fórmula que ya mueve mucho dinero en otros países. Sin embargo, en España aún se encuentra muy en sus inicios.

La ventaja para los inversores es que los intereses son mayores de lo que actualmente ofrecen los depósitos bancarios. El inconveniente, en principio, es que, a pesar de que las empresas de crowdlending  realizan un exhaustivo análisis de riesgo y suelen encargarse reclamar judicialmente a los impagados, lógicamente el riesgo es mayor que el de un depósito bancario cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos. Sin embargo, según ciertas fuentes la morosidad en 2013 fue de un 2% en este tipo de préstamos frente al 10% de la bancaria.

Para la pyme que pide el préstamo, la ventaja es que los costes de la financiación son menores que los de la financiación bancaria y además estos préstamos no figuran en el registro de la Central de Riesgos Bancarios. Además, no obligan a la contratación de cuentas asociadas, seguros u otros productos que encarecen la financiación de forma indirecta. El 28 de febrero el Gobierno anunció que iba regular estas figuras de crowdsourcing, pero nadie ha entendido cuáles de ellas en concreto o si todas.

Las plataformas de crowdlending que yo conozco son:

–           Socios Inversores, enfocado a emprendedores. Los considero una plataforma de crowdlending porque permiten al emprendedor ofrecer al inversor que le preste dinero y reciba intereses a cambio, ya sean fijos o vinculados a la marcha de la empresa (préstamo participativo). No obstante, son flexibles y  también permite ofrecer una parte de la empresa (es decir, ser socio y obtener dividendos), o bien casi cualquier opción que se le ocurra como recompensa. Por esto es el más parecido al crowdfunding, aunque mucho más amplio y por tanto, mejor en mi opinión.

–          Comunitae, que presta tanto a particulares como a pymes. Para estas últimas ofrecen financiación de circulante, a corto plazo.

–          Loanbook Capital. Se dirigen a pymes de menos 3 años de antigüedad. Las líneas que tienen son préstamos de 1 a 5 años, descuento de pagarés y líneas de crédito con vencimientos de 60 a 120 días y sin comisión de disponibilidad. El interés lo fijan una vez estudiada la operación y la solvencia de la empresa. Para los inversores ofrecen acceso gratuito a un asesor financiero independiente.

–          Arboribus. El vídeo de su web explica estupendamente el funcionamiento de la plataforma, que fija el interés en régimen de subasta. Ofrecen financiar entre 10.000 y 100.000€ a pymes con cuentas depositadas de al menos dos ejercicios y forma de SL o SA, a devolver en un máximo de 5 años y cubren tanto inversión como liquidez, incluyendo reestructuraciones de pasivo (sustitución de otras líneas financieras existentes por las suyas). Pueden pedir garantías personales dependiendo del análisis de solvencia y las cantidades que se quieran financiar. Cobran una tarifa de apertura si la empresa acepta la financiación y ninguna otra comisión más.

  • La venta de facturas. Cabe la posibilidad de vender facturas cuyo vencimiento está pendiente a fondos de inversión, con un descuento que dependerá de cuánto dinero se quiera cobrar anticipadamente y cuánto plazo quede. En septiembre del año pasado CEOE Internacional firmó un acuerdo con la empresa Aztec Money para promocionar esta posibilidad para empresas exportadoras. El vendedor puede fijar las condiciones que desea obtener y el sistema funciona en régimen de subasta. Las principales ventajas son, aparte de la obtención de liquidez, que no son necesarios avales, que se puede dar de baja al deudor en el balance y que sólo hay que abonar una comisión si la operación se formaliza. El mínimo importe que se puede sacar a la venta es de 35-40.000€, que es una cifra realmente baja, pero habrá que ver qué es lo que despierta el interés de los inversores.

Otras empresas compran facturas vencidas impagadas, pero en este caso, lógicamente por un importe muy inferior a su valor nominal.

  • El user funding y similares. Se escucha también hablar de empresas que obtienen fondos por dos vías que tienen un funcionamiento análogo: a través de una especie de asociados relaciones públicas, que pueden ser los propios FFF (Friends, Fools and Family, o conocidos que invierten en nosotros), y a través de clientes o usuarios. La filosofía en ambos casos es implicar a terceros a través de la obtención de un beneficio económico para que contribuyan a la buena marcha de la empresa. En el caso de los clientes o usuarios, el funcionamiento normalmente consiste en regalar una acción, con la esperanza de que en futuras ampliaciones de capital estos se sientan partícipes y deseen aportar fondos suscribiendo más acciones. En el caso de los que yo he llamado relaciones públicas, se firma un contrato a través del cual estos obtienen una cierta participación por los clientes que aporten al negocio.

Hasta aquí mis aportaciones en la materia. Espero que os hayan servido. ¡Hasta la próxima!

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